Mapas mentales: un aliado muy eficaz en la toma de decisiones difíciles

mapas mentales toma decisionesNuestra mente es una herramienta muy potente de cuya capacidad solo aprovechamos  una pequeña parte. Los mapas mentales han demostrado ser una metodología muy útil para sacarle mejor partido favoreciendo aspectos como la memoria, la comprensión de asuntos complejos, la solución de problemas o la toma de decisiones estratégicas. También el diseño de un buen plan de marketing digital.

¿Qué es un mapa mental?

Un mapa mental es un método para organizar y potenciar los propios pensamientos. Se construye a partir de una estructura de tipo “diagrama radial” que incorpora palabras, imágenes, colores y asociaciones dispuestos en torno a un concepto clave o idea central.
Podría decirse que un mapa mental es como un árbol (porque es radial, crece y se expande) o como el mapa de una ciudad (con calles principales y secundarias que van surgiendo desde el centro urbano). También puede hallarse cierta similitud a la sinapsis neuronal (la unión-conexión entre las células cerebrales). Todas estas son imágenes que ilustran perfectamente lo que es un mapa mental.

Cuáles son las principales ventajas de un mapa mental?

  • Ofrece una visión global de un tema o situación determinada, sin perder de vista los detalles.
  • Facilita la orientación, definiendo tanto el punto de partida como la meta deseada.
  • Permite organizar la información (hasta una gran cantidad de datos) en un esquema sencillo.
  • Facilita la toma de decisiones y la solución de problemas, mostrando nuevos caminos para conseguirlo.
  • Resulta fácil de consultar y recordar, porque respeta el funcionamiento natural del cerebro
  • Facilita la comunicación a terceros de ideas y propuestas
  • Permite ser más persuasivo en una negociación

¿Por qué resulta tan útil y positivo utilizar mapas mentales? Porque funcionan igual que el cerebro: no son secuenciales, sino visuales. Su utilización potencia la memoria (se ha demostrado que hasta multiplicando por seis), y en este sentido son muy útiles como método de estudio y para aprobar exámenes y oposiciones.
La planificación a través de mapas mentales incrementa exponencialmente la productividad profesional, en especial cuando se trata de analizar y dar solución a situaciones complejas, en las que tienen importancia distintas consideraciones.

¿Cómo se hace un mapa mental?

Antes de empezar, hay que tener preparados los elementos necesarios, que son:

  • Una hoja en blanco (o varias)
  • Rotuladores o lápices de distintos colores
  • Palabras, las mínimas
  • Imágenes, cuantas más mejor
  • Asociaciones

No hace falta saber dibujar, ni ser especialmente creativo. Basta con usar el cerebro y aplicar la imaginación.

El proceso de creación es simple e intuitivo.

  1. Partimos del centro de una hoja de papel en blanco en la que se escribe la idea central o palabra clave. De esta forma, damos al cerebro la libertad necesaria para moverse en todas direcciones, en la forma que le resulta más natural a nuestra mente. Lo ideal es colocar la hoja en sentido apaisado.
  2. De este eje central, irán saliendo las ideas principales, que llegarán hasta otras ideas secundarias. Hay que procurar utilizar el menor número de palabras posible. El resultado final de estas ramificaciones, mostrará una “visión global” de la situación, del asunto o del problema, que es exactamente como trabaja el cerebro humano.
  3. Color: se utiliza para codificar las ideas, por ejemplo, podríamos usar el rojo para identificar las cuestiones “urgentes” y el naranja para las “importantes”. O el verde para indicar que un concepto es “caro” y el amarillo para lo que resulta “barato”, azul para identificar las consideraciones “a corto plazo”, etc. No hay normas ni reglas, se trata de utilizar el color para organizar las ideas y pensamientos dentro del mapa mental. El color aumenta la comprensión y la retención de la información, ayuda a localizarla con mayor rapidez, incrementando asimismo la motivación.
    Pasa entender la importante dimensión que los colores aportan a los mapas mentales, pensemos, por ejemplo, en el mapa-esquemático del metro de una gran ciudad. No es casual que se utilicen varios colores y muy distintos para identificar cada una de las líneas, enlazando con ellos las estaciones en las que se detienen. De no utilizar los colores para identificar y diferenciar las distintas líneas, un mapa de metro, sería mucho más difícil de comprender y de seguir, para lo que, además, habría que invertir mucho más tiempo. Y no sólo eso, también resultaría muy fácil cometer errores al intentar determinar el itinerario para llegar a nuestro destino. Los colores hacen que el esquema del subterráneo de una gran ciudad sea más comprensible y efectivo en su tarea de orientar al usuario.
  4. Añadir iconos y/o imágenes para representar determinadas ideas y conceptos. Las imágenes potencian la imaginación y la creatividad. Se convierten en punto de atención y concentración, no sólo de la vista, también del cerebro.
  5. Asociación y agrupación. Hay que conectar todas las palabras o ideas a través de líneas o ramas, creando una estructura para los pensamientos. No puede quedar ni una sola idea “flotante”, una palabra o expresión independiente que no esté asociada a otras. La asociación es uno de los principios básicos de los mapas mentales, y para entender su importancia, resulta muy clarificador el siguiente ejemplo.

¿Podrías contar las estrellas que hay en esta imagen en 5 segundos?

caos

 

Y si las agrupamos… ¿Podrías contarlas en 5 segundos?

asociacion.pngAcabas de comprobar la utilidad de la Asociación.

Un mapa mental es como una navaja suiza: sirve para todo.

Las aplicaciones y utilidades de los mapas mentales son muchas y muy variadas en prácticamente todos los ámbitos: personal, familiar, en educación y, por supuesto en el ámbito de los negocios y del marketing digital.

El movimiento se demuestra andado: ¡crea tu primer mapa mental!

La única manera de convencerse de la utilidad de los mapas mentales es hacer el primero. Te lo recomiendo muchísimo. Piensa en algo complejo y que te preocupe: por ejemplo, elige una situación a la que tienes que hacer frente, una negociación que no sabes cómo afrontar, un asunto cuyo enfoque no acabas de ver claro, un tema que no consigues memorizar o una presentación que debes hacer y te tiene en situación de bloqueo.
Coge una hoja en blanco, colócala en sentido apaisado, elige varios rotuladores de colores y empieza escribiendo en el centro de la página esa palabra clave que mejor define la solución a tu problema, ese escenario deseado al que intentas llegar.
¿Existe una imagen o un icono que pueda representarla? Inclúyelo a su lado.
Empieza luego a derivar desde ese centro las principales ideas, cuestiones o conceptos relacionados, y sigue derivando palabras y consideraciones. Píntalos y Asócialos. Ilústralos con imágenes y símbolos. No hay reglas. No hay límites. Tómate tu tiempo, disfruta el proceso.
Y sobre todo, comprueba su efectividad y la facilidad con la que encuentras soluciones y nuevos caminos de hacer las cosas.

Algunos consejos y recomendaciones para crear el primer mapa mental

  • Utiliza el menor número de palabras posibles
  • Empieza en el centro y avanza hacia arriba, en el sentido de las agujas del reloj
  • Incorpora el máximo número de imágenes posibles, porque potencian la imaginación: se convierten en centro de atención, facilitando la concentración y la creatividad.
  • Usa colores para categorizar y asociar la información. Los colores aportan energía positiva al pensamiento creativo.
  • Conecta todas las ideas mediante líneas o ramas. Será más fácil recordarlas a medida que se vayan alejando del eje central.
  • Usa líneas curvas y asimétricas (en lugar de rectas). Son más atractivas y concentran mejor la atención del cerebro.
  • Utiliza una única palabra clave o concepto por línea. Esta forma de construir el mapa mental tiene un efecto multiplicador de ideas y conexiones que, por el contrario, se bloquea con la utilización de frases.
  • No pongas límites al espacio, añade nuevas hojas en blanco a medida que sea necesario

Origen

Los mapas mentales constituyen una metodología para organizar los pensamientos ideada por el psicólogo inglés Tony Buzan en la década de los 70.  El mismo autor, en su libro “Cómo crear mapas mentales” los define de la siguiente manera: Un mapa mental es un método de análisis que permite organizar con facilidad los pensamientos y utilizar al máximo las capacidades mentales. Un mapa mental es la forma más sencilla de gestionar el flujo de información entre tu cerebro y el exterior.
Y como una imagen vale más que mil palabras, a continuación un ejemplo gráfico.

Software

Aunque a mí personalmente me gusta y prefiero hacer los mapas mentales a mano, existen numerosas herramientas electrónicas –tanto gratuitas como de pago- para la realización de mapas mentales. Y es cierto que aportan interesantes ventajas como que son editables y fácilmente almacenables, que además de imágenes e iconos permiten la incorporación de enlaces web, que son exportables a formatos diversos (jpg, pdf, ppt e incluso a video, que facilitan la incorporación de notas y subpáginas…
Dos de las más conocidas, gratuitas y en español son:
https://www.mindmeister.com/es
https://www.mindomo.com/es/

Más información: Bibliografía recomendada
BUZAN, Tony: “Cómo crear mapas mentales” Ediciones Urano, 2013

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